En el diciembre del 2021 me fui a ecuador a los 18 años por primera vez. Primero quisiera introducir a mis padres, ellos son de ecuador y pertenecen al cantón cañar allá. Aunque ellos vinieron a los estado unidos, ellos nunca olvidaron sus culturas ni raíces. Tanto que me lo enseñaron en mi niñez y juventud. Por eso me encanta la comida ecuatoriana, especialmente hecho naturalmente en el campo. Algunos hermanos y hermanas de mis padres siguen viviendo allá. Cuando yo era chiquita, mis padres siempre decían que me iban mandar un día pero eso nunca sucedió. Ellos me contaban bastante historia del país de cuando ellos eran pequeños. Me sabían advertir que en Guayaquil, que es en la costa, seria bien caliente. Al fin de diciembre yo recién termine mi primer semestre de la universidad, yo les pedí si me podría ir para tener un descanso mental y conocer a mis familias. Ellos estaban felices que yo tenía ganas de ir y desde ahí comencé planear mi viaje.
Mis padres si tenían razón en contarme del calor en Guayaquil pero no me preocupaba porque nos tocaba manejar más o menos 5 horas de ahí por arriba de las montañas para llegar a casa en cañar. Cuando llegamos a nuestra destinación, hacia mucho frio y me toco poner dos pantalones. Estaba confundida porque mi abuelita no prendía el calentador pero después me di cuenta que no había calentador! No solo que no había eso pero tampoco había agua caliente en la cocina. Mis tíos me dijeron que recién nomas instalaron los corrientes en la lucha para que haiga agua caliente ahí. Con los días que pasaron yo me sentía un poco rara porque extrañaba mi familia y mi cuartito en los estado unidos. Un día me iba bañar y cuando intente de prender la agua caliente, comenzó chispear el corriente. Me asuste bastante entonces apague la agua y me toco bañar con agua fría. Cuando conté a mis tías, ellas casualmente dijeron “eso es normal”, me estuve riendo a esa respuesta pero con un poco de preocupación.
Luego en esa semana fuimos a una “feria” donde muchas gentes venden frutas, verduras, comida y dulces. Vi a tantos chiquitos niños suplicando a sus madres que les den comprando algo pero creo que las madres saben que no tienen suficiente o tal vez no puedan comprarlo y decían que no. Me dio mucha tristeza de ver a los chiquitos niños lagrimar. Al próximo día mi tío y yo nos fuimos a un chiquito cuidad y nos tocó manejar allá. A la regresada comenzó llover y hizo el camino bien difícil de ver porque es muy nublado, no había líneas marcado en el piso ni tampoco semáforos. Adelante de nosotros casi chocaron dos caros. Durante esos días note que mi abuelita no hacia desperdicio de ninguna comida. Ella usaba todo y yo le admiro porque aquí en los estado unidos no hacemos eso.
Aunque suene como que mi vacaciones era bien feo y peligros, yo me divertí bastante. Después de todo era un placer de conocer a todos mis familias y vecinos. También en haber tenido la oportunidad de visitar a Ecuador. Aunque la gente en Ecuador no sean lo más ricos, ellos son bendecidos en tener amor y cariño entre uno y otro. Las sonrisas y risas que vi con mis familias allá es una memoria que nunca será comparado con un precio. Momentos así es bien importante de agradecer, y también por los bendiciones que tenemos en nuestras vidas. No tenemos que juzgarnos nosotros mismos por no tener algo, con tal que tengamos las necesidad todos somos bendecidos. Muchos países en sur América y en otros continentes no tienen los artículos necesarias para sobrevivir, y eso es una tristeza bien fuerte.