Tenía 15 años sin ver a mi familia por parte de mi papá. No los había visto desde que tenía 4 años. Aunque sabía quiénes eran, siempre sentía que nuestra conexión solo existía por el apellido que compartíamos.
Mi papá se mudó a Nueva York hace más de una década, dejando atrás su pasado. Tal vez él cargaba cosas que no quería y necesitaba empezar de nuevo. Sin embargo, él no se dio cuenta de cuánto eso me iba a afectar a mí.
La familia es una de las cosas más importantes en el mundo. La familia te forma y te convierte en la persona que eres. Aunque tenía mucha familia conmigo, siempre sabía que había una parte que no conocía: la familia de mi papá.
Toda mi vida vivía con curiosidad sobre quiénes eran. Y un día decidí comprarme un vuelo para Santo Domingo para las vacaciones de invierno, que eran en dos meses. Aunque había ido muchas veces a la República Dominicana, siempre era con mi mamá a Santiago y nunca donde vivía la familia de mi papá.
No sabía qué esperar después de tantos años, pero estaba emocionada. Siempre estoy trabajando, así que ahorrar el dinero para el vuelo no fue tan difícil, solo tenía que parar la gastadera en cosas innecesarias, que se hizo lo más difícil para mí.
Cuando le dije a mi papá, pude ver en su cara que estaba enojado. No estaba segura de por qué, pero sentía que me hubiera mantenido alejada de ellos de maldad. Aunque no conocía a mi familia bien, ellos sí me conocían a mí porque eran mayores y podían recordarme.
Yo, por otro lado, no tenía recuerdo de nada antes de los cuatro años, coincidentemente cuando nos mudamos de nuevo a los Estados Unidos. Mis primos y yo siempre nos mantuvimos en contacto por las redes sociales, pero la vida que una muestra en las redes no siempre es la vida que realmente viven las personas. Contacté a mi prima Layla y le dije de las vacaciones que había planeado. Layla me respondió de inmediato y por su mensaje se notaba que estaba contenta.
Finalmente llegó el día de mi vuelo. Todo el camino al aeropuerto estaba nervioso y tenía la mente llena de pensamientos que iban a mil por hora. Mi papá también estaba nervioso, me daba risa verlo así. A cada 5 minutos me repetía la misma regla, me decía que tuviera cuidado y que me quedara al lado de mi tía, su hermana menor, porque creo que es la única en que él confía.
El vuelo fue tranquilo y dormí todo el camino. Por fin llegué a Santo Domingo. Encontré a mi familia fácilmente porque vi al hermano de mi papá, que se parecía muchísimo a él. Al principio estaba muy tímida y me sentía fuera de lugar. Fácilmente pude ver que mi familia tenía una conexión hermosa entre ellos que yo no tenía, tenían chistes interno y muchos recuerdos que mostraban esa cercanía, y en realidad le pongo la culpa a mi papá por eso. En este momento me arrepentido de haber ido, Xenia que fue un error, pero no sabia el buen tiempo que iba a tener.
Sin embargo, con el paso de los días hicieron todo lo posible para que me sintiera cómoda y incluida. Incluso, me hablaban en inglés, aunque no lo hablaban perfectamente, como yo con el español, para demostrarme todo lo que sabían.
Me quedé con la familia de mi papá por diez días. Durante este tiempo fuimos a montar a caballo, hacer senderismo, tirarnos por tirolesa y pasear en yate. También me dieron un tour por el barrio donde creció mi familia y la casa donde yo viví cuando era pequeña, en un intento de ayudarme a recordar algo. Aunque no me ayudó a recordar mucho, valió la pena porque fue bonito ver una parte de mi pasado, recordara o no.
En esos diez días creé una conexión increíble con mi familia. Pude aprender sobre nuestra historia y nuestro pasado, y sentí como si me hubiera quitado un peso de encima. Estaba muy triste por irme, sentía que el viaje era muy corto.
Ahora que soy mayor, quiero seguir fortaleciendo la conexión con mi familia. Nunca tuvimos muchas oportunidades de conocernos antes de este viaje, así estaba muy feliz de finalmente tener esa oportunidad.
Me di cuenta de que soy muy afortunada y que debo buscar una manera de mantenerme presente en la vida de mi familia, como visitar más a Santo Domingo a ver mi familia. Ese viaje me ayudó a entender que, aunque pasaron muchos años sin vernos, la familia siempre encuentra la manera de reconectarse. ¡Tengo muchas ganas de mi próximo viaje para ver a mi familia de nuevo!


