Un día después de clases, fui con un amigo a una tienda de guitarras. Allí fue cuando conocí a mi mejor amigo, Alex. Era un día normal en el verano; estábamos en el primer año de la escuela secundaria. Nuestra escuela era en Queens, NY, y empezamos en el mismo año, 2018. Teníamos catorce años cuando nos conocimos, pero fue suficiente para cambiar mi vida.
Alex me enseñó cómo acostumbrarme a la nueva escuela y cómo hablar con nueva gente. Siempre era mejor hablando con confianza y haciendo amigos. Nunca me hizo sentir solo, calmó mis nervios y ansiedad. Recuerdo que me compartió sus propios problemas y sentimientos, algo a lo que no estaba muy acostumbrado. Desde allí, nuestra relación creció, y fue lo más cercano a tener una relación como hermanos.
Mis hermanos y yo nunca éramos tan cercanos porque todos teníamos edades diferentes. Escuchar a Alex contarme sus problemas y experiencias me hizo sentir bien y cómodo. Me hizo sentir confianza en hablar de mis problemas o sobre cualquier cosa que me viniera a la cabeza. Y recuerdo pensar: “¿Podría hacer lo mismo con mis hermanos?”.
Un día, mis hermanos y yo salimos para “pasar tiempo juntos”. Fuimos a un parque de atracciones en Pennsylvania. Y aunque todo fue divertido al principio, cuando nos sentamos a descansar, estábamos usando nuestros teléfonos porque no teníamos nada de qué hablar. Me hizo sentir mal porque, en lugar de hablar entre nosotros, todos nos quedamos en silencio. Entonces tomé la iniciativa de intentar hablar primero y ver si alguien me seguía, tratando de hacerles sentir lo que yo sentía con Alex.
Empecé hablando de mi escuela, cómo me sentía al ser nuevo y qué diferencias tenía con mi escuela anterior. Les conté sobre las clases que estaba tomando, los diferentes programas y actividades que ofrecían. Mi hermana mayor entró en la conversación y compartió su propia experiencia, ya que también era su primer año en la universidad. Hablamos uno tras otro, hablando y hablando, riéndonos de momentos divertidos y recordando nuestro pasado. Fue una nueva experiencia para nosotros, pero nos acercó unos a otros.
Sentí como si los estuviera conociendo por primera vez en mucho tiempo. Aunque el parque fue divertido, ese momento fue mi parte favorita del viaje. Gracias a la ayuda de Alex, pude conectarme con mis hermanos en un nuevo nivel.