El camino más duro de su vida

Para mi crónica, me gustaría contar la historia del señor J. Coronel. Hablamos sobre su viaje hacia Estados Unidos. Fueron momentos muy difíciles para él por la razón de que tenía que dejar a sus 3 hijas y a su esposa en Ecuador.

La historia comienza cuando el señor Coronel tuvo a su tercera hija. Él se dio cuenta de que no había mucho dinero y no había trabajo en su país, Ecuador. Eran unos momentos muy difíciles para él y para su familia. Entonces él tomó una decisión muy dura y viajó a Estados Unidos. Tenía 33 años cuando decidió venir a Estados Unidos. Su esposa tenía 27 años, y sus hijas tenían 7, 6 y 1 año.

El señor Coronel habló sobre las reacciones de su familia cuando él les dijo a todos que iba a viajar a Estados Unidos. Describió las reacciones de sus hijas, que fueron muy duras para él. Sus hijas y su esposa estaban muy tristes de que el señor Coronel los iba a dejar en Ecuador. También describió la reacción de su papá. Su padre no tuvo una reacción tan triste ni tan grande porque él ya tenía 2 hijos, o sea 2 hermanos del señor Coronel, ya en Estados Unidos. Todos viajaron con él a Quito, disfrutando sus últimos momentos juntos. Cuando llegó el momento de que él tenía que subirse al avión, comenzaron a llorar mucho. Su hija de 7 años no quería que se fuera, pero él tenía que irse. Su papá comenzó a llorar, le dio la bendición a su hijo y le dio un fuerte abrazo. Le dio su último beso a su esposa y se fue. El padre del señor Coronel cuidó a sus nietas y a su nuera hasta el día que él falleció, en el año 2002.

El señor Coronel tuvo que tomar una decisión muy dura: si traer a su esposa y a sus hijas con él, o dejarlas en Ecuador. Al final, decidió dejarlas en Ecuador. Él nos comentó que el viaje iba a ser muy difícil para ellas. No tenía suficiente dinero para llevarlas con él ni para mantenerlas allá.

El señor Coronel comentó cómo fue su viaje desde Ecuador a Estados Unidos. Nos contó que fue un viaje muy difícil. Salió de Quito, Ecuador, viajó en avión hacia San José, Costa Rica. De Costa Rica se fue a Guatemala. Cuando llegó a Guatemala, siguió camino hacia la frontera de México. Cruzó a México e hizo todo el recorrido por México hacia la frontera con Estados Unidos. Cruzó a Arizona. Llegó a Tucson, Arizona, y desde el aeropuerto de allí tomó un vuelo hacia el Aeropuerto La Guardia en Queens, Nueva York.

El señor Coronel salió de Ecuador el primero de abril de 1994 y llegó a Nueva York exactamente un mes después, el 1 de mayo de 1994.

Le pregunté al señor Coronel cuáles fueron los momentos más duros de su viaje hacia Estados Unidos. Él nos comentó que el camino hacia Estados Unidos fue muy duro cuando todos tenían que subirse a un carro y viajar por horas, de 10 a 16 horas, apretados en los asientos, teniendo fe de que nada les iba a pasar y rezando para llegar a Estados Unidos. También nos comentó que él lloraba cada noche y se quedaba muy triste porque había dejado a su esposa y a sus hijas en Ecuador. Lloraba en el trabajo, especialmente durante sus primeros meses en Estados Unidos. Quería que sus hijas y su esposa estuvieran al lado de él en este país tan grande, pero no era posible. Él siempre se preguntaba cuándo volvería a verlos otra vez.

También le preguntamos al señor Coronel cómo fueron sus primeros días en Estados Unidos. Nos contó que los primeros días eran muy complicados. No tenía a nadie en Estados Unidos que pudiera ayudarlo. No había trabajo. No pudo conseguir un buen trabajo por no saber inglés. No tenía dónde llegar a dormir ni descansar. Era muy triste para él porque no tenía dinero para comprar comida y la renta era muy cara.

Nos contó que su primer trabajo aquí en Estados Unidos fue en un “body shop”, o sea, pintando carros. Trabajaba en Willets Point, un lugar que todos llamaban “el yonker”. Hasta el día de hoy, él todavía trabaja en Willets Point. Tiene su negocio privado arreglando mofles.

Lo último que le preguntamos al señor Coronel fue cuál fue la razón por la que trajo a su esposa en el año 2000 y no a sus hijas. Él nos comentó que la ruta hacia Estados Unidos era muy dura y no quería que sus hijas sufrieran ese camino cuando tenían 14, 13 y 7 años. Trajo a su esposa a Estados Unidos porque quería que ella lo acompañara en este país, trabajando duro para poder mantener a sus hijas en Ecuador.

Por último, el señor Coronel se siente feliz en Estados Unidos, estando al lado de su esposa. Los dos aprendieron que la vida en Estados Unidos no era fácil. Siempre lucharon duro para poder mantener a sus 3 hijas en Ecuador. Nunca se rindieron. En el año 2007 tuvieron otro hijo aquí en Estados Unidos, y hoy en día tiene 18 años. Él nos comentó que piensa regresar a Ecuador algún día para estar con sus hijas nuevamente, después de más de 30 años. Quiere que su hijo sea un profesional en este país y tenga un buen trabajo, para poder estar con sus hijas en Ecuador y vivir sus últimos años con ellas.