La primera vez que me lesioné jugando baloncesto fue antes de la temporada en mi universidad, Queensborough Community College, a finales de septiembre de 2024, cuando yo tenía 19 años. Me lesioné antes de mi temporada más importante y estaba muy nervioso y asustado.
El accidente pasó en los primeros días de práctica de baloncesto, después de haber pasado el verano entero en la pista corriendo con mi entrenador. Por fin comenzamos las prácticas jugando baloncesto en el gimnasio y estábamos haciendo muchos ejercicios defensivos que obligaban a los jugadores a bajar su cuerpo muy cerca del piso. Cuando los jugadores tienen que moverse rápido y mantenerse en una posición baja para defender, se cansan muy rápido. Cuando los músculos se mueven tan rápido y están doblados para jugar defensa, es fácil lesionarse. Después de todos los ejercicios defensivos que el entrenador nos hizo hacer, nos puso a correr y eso causó que mi cuerpo se agotara.
No pude practicar más y fui donde mi entrenador físico. Mi entrenador me metió en un baño de hielo todos los días y me dio muchos masajes para relajar toda mi pierna. Parte de mi recuperación también incluyó toallas calientes, que me ayudaron mucho con el dolor. Y lo más importante de mi recuperación fue descansar mi pierna. Todos los días fui a la práctica, pero no practiqué, solo observaba a mis compañeros.
Después de 3-4 días, le dije a mi entrenador que estaba bien y quería jugar ya, pero estaba mintiendo. Todavía tenía dolor, pero quería jugar, estaba desesperado. Al día siguiente, cuando volví a practicar, mi entrenador por fin me dejó. Pero después de unos 20 minutos de práctica, me volví a lesionar por el dolor que aún tenía. Terminé con mucho dolor y no pude practicar por una semana entera para recuperar mi cuerpo al 100%.
Este evento pasó porque estaba desesperado y solo pensé en volver rápido a jugar, pero esa mentalidad me empeoró y no me ayudó.
Con esta experiencia aprendí muchas cosas, como relajarme y no forzar situaciones que no puedo controlar. También aprendí a pedir ayuda y acudir a mi entrenador para que tratara mi lesión con masajes y otras terapias. Ahora, cuando me pasa algo, no me apresuro para volver a la cancha porque entiendo que es muy importante recuperar y descansar el cuerpo. Lo importante es descansar y tener mucho cuidado cuando ocurren situaciones difíciles, en vez de forzarlas.