La traición de mi amiga

En este relato personal vas a leer algo con lo que puedes conectar personalmente en alguna etapa de tu vida o si no has tenido algo parecido a lo que te voy a contar. Aprenderás algo muy valioso de ti misma o de la amistad. Todos tenemos amistades y puede ser una persona o puede ser un grupo también de amistades que en muchos años se ha desarrollado en algo hermoso y tienes total confianza y respeto. Así fue en esta historia de un amiga que yo tenía que se llamaba Cheyenne. Ella me quería como una hermana y yo la quería de esa manera también. Teníamos recuerdos muy felices que hasta ahora recuerdo como si fuera que pasaron ayer. En la escuela, cuando no queríamos ir a un clase aburrida nos juntábamos para hablar de varias cosas que solo entre yo y ella hablábamos. Por ejemplo, relaciones de personas que conocimos en la escuela, o lo que sentíamos por alguna de las personas en clase. 

Yo siempre estaba enfocada en mis estudios o metas que quería cumplir. No estaba preocupada en lo que las otras amigas o en general la mayoría de los jóvenes durante ese tiempo hacían. Pero siempre estuve presente en apoyar a Cheyenne y ella sabía que siempre le deseaba bien, aunque a veces hizo cosas mal o inmaduras. Nos reímos bastante de nosotras mismas y si no teníamos tiempo para hablar le prometía que cuando estuviera libre le daría tiempo para hablar. Esta amistad fluyó muchísimo por muchos años porque nunca teníamos algo de qué discutir o que causara problemas entre los dos y yo la respetaba mucho. 

Todo comenzó en el año 2019, en septiembre de la secundaria. Yo estaba en la cafetería, tímida y nerviosa por estar sola durante el almuerzo. Ella me vio de lejos y me preguntó si estaba sola y que viniera a pasar el resto del tiempo hasta la próxima clase. Me sentí más relajada al no estar sola y ahí comenzamos a conocernos: de dónde veníamos, nuestros nombres, y qué nos gustaba hacer en el tiempo libre. Me daba pena porque nunca teníamos clases juntas, y muchas veces ella le pidió a su consejero tener las mismas clases para vernos más de una vez al día en la escuela. Entonces, durante el almuerzo yo me sentaba con ella y sus otros grupos de amistades. A veces ella se sentía mal cuando una amiga suya hablaba mucho conmigo, pero no lo pensé tan en serio y creí que era por su personalidad chistosa. Luego, Cheyenne me contó que una de las amigas que yo conocía muy bien no era una amiga de verdad y me dijo que dejara de hablar con ella, ya que no eran amigas. Cuando Cheyenne me dijo esto, me sentí incómoda porque esa amiga nunca me había caído mal y siempre fue muy cariñosa y amable con ella. Entonces, le dije a Cheyenne que me sentía mal por cómo terminó su amistad con esta persona, pero como yo no soy una persona que deja de hablar con otras personas por cualquier razón, decidí mantener mi amistad con esa amiga. Le dije que eso no tenía nada que ver con nuestra amistad, aunque Cheyenne todavía no estaba de acuerdo con mi opinión.

Mientras tanto, durante mi almuerzo estaba sentada con mi amiga que había dejado de hablar con Cheyenne y me contó que había cosas que necesitaba saber de ella. Me dijo que desde hacía mucho tiempo Cheyenne había estado hablando a mis espaldas, que estaba aburrida de mí y que estaba preparando el momento específico para humillarme y dejar de ser amigas. Cuando escuché ese rumor, no pensé que fuera verdad porque sabía muy bien cómo era Cheyenne en realidad. Después de esto, vi a Cheyenne y con calma le dije que quería tener una conversación sobre algo muy importante la semana siguiente. Mientras hablábamos, noté que se veía más nerviosa y me confesó que todo lo que esa persona me había dicho era verdad. En ese momento empecé a sentirme traicionada por ella, y me dolió mucho saber que así era como ella se sentía acerca de mí. Ella quería que la perdonara, pero por mi salud y mi paz mental le dije que no podía tener una amistad con alguien que no me trataba con respeto. Durante todo el tiempo que duró nuestra amistad, nunca le deseé el mal ni pensé en traicionarla de la manera que ella había estado planeando hacerme a mí, sin que yo supiera nada.

Al final, aprendí que a veces hay amistades o personas que llegan a tu vida y no duran para siempre, pero siempre hay algo que aprender y reflexionar. Yo tenía mucha confianza en los demás sin enfocarme en mí misma, y a veces las personas más importantes o cercanas pueden traicionarte. Para manejar situaciones como la que me pasó, hay que tener madurez y valorarse a una misma, porque nadie te conoce mejor que tú misma.

Con el tiempo aprendí que la soledad no es algo triste o miserable. Si llega una compañera o un compañero a tu vida que te respete, es bueno, pero también hay que aceptar que la soledad o dejar de hablar con algunas personas puede ser un cambio en tu vida que es para mejor y para tu paz mental.