Mi amiga me dijo que hiciera un deporte porque soy fuerte y me gusta pelear. Tenía 15 años. Por eso empecé a luchar en 2021 con el equipo de los niños. En el equipo solo éramos 4 niñas. Era muy divertido y la pasé bien. Cuando llegó la hora del equipo de las niñas, me hicieron capitana al final de la temporada porque los 2 capitanes que teníamos se iban a graduar.
Llegó el nuevo equipo para los niños, y había muchos niños y algunas niñas. Una de las niñas me dejó sorprendida porque ella estaba en la orientación. La semana antes, se había metido en problemas en redes sociales. No sabía por qué ella estaba aquí. Esa temporada se veía normal. Se veía que se divertía mucho, no tenía problemas con nadie.
Cuando llegó la temporada de las niñas en 2023, todo cambió. Se puso como si ella supiera todo y estaba gritando a las niñas como si ella fuera la capitana. El primer día de la temporada, se puso toda seria y siempre tenía cara de brava. Decía que no estábamos esforzándonos, que no lo estábamos tomando en serio. No entendíamos por qué actuaba así porque ella no era capitana, no mandaba a nadie.
Las niñas que estábamos en el equipo en 2022 sabíamos que éramos como una familia, y nos divertimos todos esos meses. Ella nos estaba tratando mal, tenía una actitud cuando hablaba a veces. Decía todo eso, pero luego perdía casi todas las luchas que tenía, no le ponía atención al entrenador. Se puso peor y fui con mi entrenador llorando, diciéndole que ya no quería estar en el equipo porque no me gustaba cómo ella estaba actuando, no me gustaba ir a entrenar y ya no quería estar ahí. Me dijo que me quedara y que no le pusiera atención a lo que decía. Me quedé, pero odiaba cuando ella se ponía a hablar o hacer algo.
Casi todas las niñas dijeron lo mismo. Que no les gustaba cómo gritaba, que lo estaba tomando muy en serio y que tenía favoritismos. A veces, mis amigas y yo le hacíamos bromas porque simplemente no nos gustaba. En el equipo de los niños en 2023, se puso peor que nunca. Tenía un amigo que también estaba en el mismo equipo que yo, y dijo que casi todo el equipo la odiaba porque estaba hablando mal y era molesta. Le dije a mi entrenador lo mismo casi todas las semanas: que ya no quería ir, que no me gustaba ir. Siempre me dijo lo mismo, que me quedara. Y siempre me quedaba porque me sentía mal.
En marzo empezó la temporada. Las primeras 3 semanas ya decidí que ya no quería estar ahí. El ambiente cambió completamente. Se sentía como que nadie estaba feliz, y yo no estaba feliz. Todos los días me obligaba a ir. Después del 31 de marzo, decidí que ya no iba a ir. Ya no podía torturarme más. Solo regresaba para ver los partidos, y cuando no tenía nada que hacer me quedaba en el gimnasio hablando con mi entrenador, esperando que terminaran para salir con mis amigas después de la práctica.
Siempre me quedo pensando en lo que pasó. Estoy feliz de haber decidido irme de un lugar que odiaba. Solo me quedaba porque mi entrenador me decía que el equipo me necesitaba. Los 3 años que luché fueron los más divertidos y me hace feliz haberlos vivido. Aprendí que si no me gusta hacer algo, debo parar la primera vez que me siento mal, y no quedarme solo porque alguien me dice. Necesito pensar por mí misma. Pero también pienso: ¿qué habría pasado si ella nunca hubiera venido al equipo?


