Un abrazo que esperé por años

Cuando yo tenía 14 años, mi papá me dio la oportunidad de ir a visitarlo por primera vez en 12 años. Fui a Los Ángeles, California, con mis tres hermanos y mi mamá. Estaba muy nerviosa y emocionada porque no sabía cómo iba a ser verlo después de tanto tiempo sin estar juntos. Durante el viaje, yo estaba pensando mucho en ese momento y en cómo sería volver a verlo.

Cuando llegué a Los Ángeles, estaba un poquito triste porque me preocupaba que no se sintiera como una relación de padre e hija, ya que era mi primera vez viéndolo en 12 años. Este era un momento muy importante para mí. Sentir el abrazo de mi papá por primera vez me hizo sentir mejor y más tranquila. En ese momento sentí muchas emociones al mismo tiempo, pero estaba feliz de verlo.

Después de unos días en Los Ángeles, mi papá me llevó a la casa de mi tía. Era mi primera vez conociéndola. En el camino a su casa, pensaba en cómo sería conocer a más familia que nunca había visto. También me sentía un poquito nerviosa porque no sabía cómo iban a reaccionar cuando me vieran. Cuando entré a la casa, mi familia me había preparado una fiesta de sorpresa. No lo esperaba. Mi familia me dio muchos abrazos. Algunos estaban llorando y diciéndome que estaban felices de conocerme. Me sentí muy emocionada en ese momento. No esperaba ver a tantas personas ahí solo para conocerme; no sabía que mi familia era tan grande. Comimos mucha comida deliciosa y jugamos en la piscina con mis primas y hermanos.

Cuando ya se estaba terminando el día, nos sentamos todos en la sala para hablar y tomar café con pan. Estaban contando historias de cuando mi papá era joven e historias de toda mi familia. Escuchar tantas historias me ayudó a aprender más sobre mi familia. Al principio estaba muy nerviosa y tímida, pero poco a poco me sentí más cómoda con todos.

Ese día fue muy especial para mí porque conocí a muchas personas de mi familia y reconecté con mi papá. Estoy feliz de haberlo hecho, porque en la vida debemos intentar cosas nuevas aunque tengamos miedo. Aprendí que hacer cosas que me dan miedo puede traer momentos muy bonitos y recuerdos que nunca voy a olvidar.