Celvin nació en Quetzaltenango, una ciudad de Guatemala, cerca de la frontera con México. Se mudó a Estado Unidos junto con sus padres, donde él continuó sus estudios. Como no tenía clases los fines de semana, aprovechó esos días para trabajar.
“Mi primer trabajo, me consiguió mi tío”, dijo. Consistía en vender neumáticos para automóviles en un taller pequeño. Tomaba los trenes durante al menos una hora en cada dirección para ir y venir al trabajo, lo que se convirtió en su primera rutina. Cada fin de semana, él se levantaba a las primeras horas de la mañana para arreglarse, luego irse preparado a trabajar. Siempre era cuidadoso de no despertarme o a mis padres cada vez que se levantaba.
Havia algunos familiares cercanos de mis padres, trabajando allí. En sus primeros días, estaba nervioso porque no había trabajado anteriormente. Por lo tanto, para tener las mejores cualidades o suficiente habilidad sobre el trabajo me mencionó. Especialmente cuando todavía tenía como 16 o 17 anos.
Conoció nuevas personas, comenzó a conocer a los compañeros del hogar. Fueron compañeros tan amables que lo aceptaron ser parte de los demás trabajadores. “El ambiente es muy activo porque tiene esa energía que te da ánimo para seguir trabajando y te demuestra como es el trabajo” explica. Uno de mis tíos junto con otro compañero, lo ayudaron durante sus primeros días. Para familiarizarse con el lugar, y sentirse como en casa.
Le sorprendió descubrir cómo quitar los neumáticos. También aprendió a utilizar un gato hidráulico debajo de los automóviles. Que él oía en las reuniones familiares, sobre los trabajos que hacían mis tíos. Pero esta vez, él los está haciendo.
De vez en cuando, mis padres cenan con mis tíos. Fue una cena normal y sencilla. Hablaron sobre asuntos familiares o sabre el trabajo, temas habituales en sus conversaciones.
Esa misma noche, al finalizar su primer día, regresó tarde. Se veía algo diferente. “Siempre hubo gente todo el tiempo entonces por eso salí un poco cansado del trabajo” decía, con una vos ligera. Ese no era el único día donde el lugar estuvo lleno de clientes, comentó más tarde. Al siguiente día también regresaba tarde a casa. Apenas tuvo tiempo suficiente para cenar, ducharse y luego irse a dormir.
Fueron los inicios de llegar a casa de madrugadas, cada fin de semana. Mas cuando al siguiente día iría a la escuela. Demuestra mucho de lo que es capaz de realizar. Tal como ser responsable de equilibrar entre trabajo, estudio y acostumbrarse a una vida nueva todo al mismo tiempo.
“Lo que yo diría a mi yo en ese primer día es echarle ganas, aprender del trabajo, que le vaya bien al futuro” dijo. Su visión era clara y simple. Motivar así mismo de simplemente continuar avanzando. Demostrar de que era capaz de realizar sin importar que tan joven era cuando comenzó.


