Amalia Torres, mi abuela era niña cuando empezó la escuela. Recuerda que se sentía feliz, segura y emocionada de aprender. Aunque al principio lloraba todos los días en kindergarten, su maestra encontró una manera de ayudarla. Mi abuela hizo un acuerdo con su mamá: si no lloraba, su hermana podía visitarla un poco los miércoles. Ese pequeño apoyo hizo que mi abuela empezara a sentirse más cómoda en la escuela y desarrollara una conexión especial con la educación desde muy joven.
Después, la vida de mi abuela cambió cuando su familia decidió mudarse a Puerto Rico. Ella tenía miedo porque no podía hablar español muy bien. “Sabía español pero no como para conversar,” ella explicó. En la escuela, los libros estaban en español y eso hacía las clases difíciles para ella. Al principio, se sentía insegura porque los otros estudiantes hablaban el idioma con más facilidad. Sin embargo, sus maestros la ayudaron mucho y siempre tuvieron paciencia con ella.
Ella no se rindió. En su casa, veía novelas con su abuela y trataba de escribir las palabras de las canciones en español. Cuando ella escribía algo mal, su abuela la hacía escuchar otra vez para practicar y escribirlo de nuevo. Poco a poco, empezó a entender más palabras y a sentirse más cómoda hablando español. Esa experiencia le enseño la importancia de la paciencia y del esfuerzo.
Cuando ella terminó la escuela, se fue a la universidad en Puerto Rico y estudió educación. Lo más iba pa escuela, lo más estaba segura de que quería ser una maestra. Más tarde, después de graduarse del colegio, se casó y se mudó a Nueva York. Allí empezó como voluntaria ayudando a niños a aprender a leer. Con el tiempo, consiguió trabajo en una escuela y siguió estudiando para tener más créditos. Ella dijo, “Me encantó y terminé. Me quedé por 27 años.” Durante muchos años trabajó como maestra de inglés como segundo idioma y ayudó a muchos estudiantes.
Cuando ella reflexionaba sobre su viaje, ella dijo algo muy importante: “Ahora puedo ayudar como me ayudaron a mí.” Esa frase me hizo entender por qué la educación es tan especial para ella. Sus experiencias difíciles la inspiraron a ayudar a otras personas y a enseñarles que aprender dos idiomas puede abrir muchas puertas en la vida.


