El día de fútbol

Tenía 15 años en 2019 cuando mis amigos me invitaron a jugar fútbol en una cancha de Flushing Meadows Park. Conocí a estos amigos en la escuela High School for Art and Business.

Nos faltaba una persona más, pero mi amigo tenía un conocido que también jugaba fútbol. Su amigo era Juan, y él se creía el mejor de todos. Dijo: “No voy a esforzarme porque se puede ver que son muy malos”, ya que nosotros éramos flacos y pequeños.

Después jugamos fútbol, pero Juan empujaba a mis amigos con su cuerpo de manera agresiva. En un momento, empujó a uno de ellos con tanta fuerza que lo hizo caer. Al principio no dije nada, pero cuando le pregunté por qué jugaba así, él me respondió: “No es mi culpa que ustedes sean débiles”.

Seguimos jugando, pero cuando tuve la pelota, le di un gran empujón porque estaba cansado de que empujara a mis amigos. Tres minutos después, cuando yo tenía la pelota otra vez, me dio una fuerte patada en la pierna y dijo: “Eso te pasa, pata chueca”. Me fui de la cancha llorando. Mis amigos se fueron conmigo porque vieron lo agresivo que era, excepto el amigo que invitó a Juan. Él se quedó de su lado, y por eso decidí que ya no quería ser su amigo. Mi amigo lo apoyó porque Juan era muy popular.

Cuando fuimos a la escuela al día siguiente, estaba caminando a clase cuando escuché: “Pata chueca” y “pata de pollo”. Después, todos en mi clase comenzaron a llamarme así. Me cansé y le dije a Juan que fuéramos al parque a pelear. Peleamos, pero nadie ganó porque la policía nos detuvo después de que alguien le avisó a un profesor. Fue mejor así, porque Juan era más grande que yo.

Juan se cambió de escuela, y yo decidí ignorar a mi amigo porque me traicionó.

Ahora ignoro a quienes me insultan porque mi papá y mi mamá me dijeron que “nada se puede resolver con violencia”. Pero, a la vez, me alegra haberme defendido porque me estaban molestando. También aprendí a elegir mejores amigos, porque un verdadero amigo está contigo en los buenos y malos momentos. Aprendí a evitar los problemas porque la violencia no es la solución; es mejor resolver las cosas hablando.