Muchas veces las personas a temprana edad toman malas decisiones ya sea por inexpertos o por inmadurez. Mas sin embargo he llegado a creer que nunca es tarde para madurar y cambiar nuestra manera de pensar, enfrentar miedos, superar retos y frustraciones que están enterrados en nuestro interior. Una fuerza muy grande me ha llevado a cambiar mi manera de pensar y a madurar vertiginosamente para mi bien primeramente y después para el de mi familia. De hecho, es así en la manera en que me decidí volver a la escuela y retomar mis sueños incumplidos, aunque sea dejando a un lado la felicidad de los demás y poniendo mi felicidad en primer lugar como debe de ser.
En año 2005 y con mis escasos 15 años inmigre hacia los Estados Unidos buscando mi sueño americano. Mi sueño era ayudar económicamente a mi familia y superarme académicamente. Desde temprana edad soñaba en convertirme en profesional. Pero las cosas no salen como uno las planea. Llegué en este país de manera ilegal (cruzando una frontera extremadamente peligrosa), sin documentos y con una deuda de 16 mil dólares, el cual fue el costo de mi viaje. Principalmente esta deuda fue el motivo por el cual no pude ir a estudiar ya que, tenía que trabajar para pagar. Sin embargo, a mis 26 años emprendí mi sueño nuevamente, y sí regresé a la escuela. La Guardia Community College me dio la oportunidad de registrarme y terminé mis estudios secundarios mediante un GED (es equivalente a terminar la escuela secundaria). Seguido de eso me registré a la universidad, lo cual significaba desde ya un gran logro el estar registrada en una universidad de la ciudad de New york. Ese día fue como si ya me hubiera graduado. Fue algo especial para mí, nunca olvidare aquel día en el que me registré a la universidad. Muy dentro de mí no lo podía creer. Yo una persona que ante mucha gente lleva una etiqueta de inmigrante lo cual significa trabajar tener hijos y cuidar de ellos, pero más nunca superarte. Yo no me conforme con esas ideas de quedarme deseando cumplir mis sueños. Por ese motivo yo los estoy realizando con fracasos y triunfos con tristezas y alegrías, pero más decidida que nunca a completar mis metas.
Luego de dos años de estudiar inglés en un programa llamado CLIP pasé un examen para poder empezar mis clases universitarias ya que el inglés no es mi primer idioma lo cual ha sido un pequeño obstáculo para avanzar más rápido con mis clases desde el año 2018-2019. Sin embargo, tengo la sensación de que he ido lento pero seguro. En el invierno del año 2020 tuve mis primeras clases en Queensborough Community College. Yo me sentía muy nerviosa de empezar mis clases. Ya que soy un poco tímida para hablar inglés. Por desgracia, resulta que el mundo se paralizo por la llegada de la pandemia por consiguiente nunca acudí a clases presenciales por la pandemia. Pero las clases fueron dadas por medio de aplicaciones o videos en vivo lo cual fue un nuevo reto para mí ya que debido a mi inexperiencia no sabía dominar lo que es la tecnología. He ido aprendiendo que cada experiencia en nuestras vidas nos deja una enseñanza.
Aunque con tanto y tantas adversidades empecé mi primer día de clases mediante videos en vivo. Como ya había mencionado no podía hablar un inglés fluido y hasta el día de hoy se me dificulta. Mi primer día yo estaba temblando ya que mi profesor de matemáticas puso como requisito para poder recibir esta clase, nosotros deberíamos tener la cámara prendida durante toda la clase y la vez participar. Lo cual significaba colaborar e interactuar durante la clase y mediante grupos pequeños de estudiantes. Ya para ese entonces se me habían acumulado las responsabilidades. Ahora tenía que atender a mis clases en mi cuarto, pero a la vez estar pendientes de mis tres hijos y sus clases escolares desde casa en nuestra sala. Mis retos eran aprender y a la vez enseñar a mis hijos. Ya que ellos son pequeños y desafortunadamente es bien sabido que todas las escuelas cerraron por la pandemia del COVID. Ahora no solo era mi temor por no saber expresarme en inglés en mis clases, ahora era que debía estar pendiente de ellos en sus clases. Fueron momentos difíciles y abrumadores. Adaptarme a la universidad en situaciones difíciles mediante nuevos medios de enseñanza, era para mi difícil y muchas veces sentí ganas de tirar la toalla, pero no lo hice ya que durante esos días recibí una linda notica, que fui becada por dos años, lo que significó echarle más ganas a lo que siempre quise hacer, graduarme. Ahora tenía la obligación de esforzarme más. Esto fue algo muy emocionante ya que ni yo misma se porque me regalaron una beca. Pero me siento muy afortunada y bendecida.
En este semestre de otoño, mes de septiembre del año 2021 fue mi primera clase presencial y, me gustó mucho. Aunque solo fue una vez, me gustó compartir y tener contacto con la profesora. Interactúe y conocí a mis compañeros. Honestamente fue lindo sentir otra vez esa sensación de estar en clases presenciales y de sentirme que estoy en la universidad. Cuando llegué estaba perdida por lo que en la entrada había muchas revisiones de salubridad por lo mismo que debíamos estar vacunados para poder ingresar hacia los salones de clases. Luego pude ingresar y me tomé fotos. Quería sentir que por primera vez estoy en persona en la universidad y guardar un recuerdo. Sin más preámbulos entre en el salón y para más tranquilidad mía tenía mi primera clase de español lo cual me dejo tranquila ya que me sentía confiada de que la clase la entendería. Me toco una maestra muy amable y flexible lo cual me dio la confianza y tranquilidad de estar en el lugar correcto. Muchas veces me he sentido frustrada de seguir estudiando por mi edad. Yo creo que eso, no es un obstáculo. Si deseamos continuar con nuestras metas la edad pasa a ser solo un número. Las metas y logros son la felicidad del ser humano. Yo soy feliz desde que estoy en la universidad independientemente de los retos que la vida me presente mediante esta travesía de mi vida. Seguiré luchando para llegar al éxito, ya sea con clases en vivo o presenciales. Estoy lista para seguir.
Por lo general pienso en el pasado y me digo a mí misma cuan orgullosa me siento de estar donde estoy actualmente. Tal vez para muchos no signifique nada, pero para mí es lo más grande, el seguir avanzando. Aunque me he caído, me he sabido levantar con más ganas. Mis hijos mi familia son mi inspiración. El verme y verlos feliz me hace seguir hacia adelante. Nadie dijo que es fácil pero tampoco imposible. Queensborough Community College me ha abierto sus puertas, estoy muy agradecida con la institución, con mi esposo por su apoyo incondicional pero especialmente con Dios por haberme dado una nueva oportunidad de vida ya que durante esta pandemia mucha gente murió. Cumplir sueños son cosas que motivan al ser humano. Aunque yo sea esposa, madre, estudiante y ama de casa no me privare de lograr mis propósitos. Estar en la universidad es mi motivación. La perseverancia, motivación y paciencia nos hace grandes la disciplina nos lleva a cosechar lo que hemos sembrado. Solo le pido a Dios que no me deje sola en este tramo de mi vida. Solo deseo ser feliz graduándome algún día, no muy lejano.